"Visc forastera en una terra xopa de desmemòria"
Joana Raspall

"Cert que sense oblidar no es podria viure, però nogensmenys no es podria viure sense recordar"
Rodolf Llorens

"Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir"
José Saramago

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EL ECO DE SITGES

24 de maig 1942 (núm. 2.632)

ANTONIO CAÑELLAS ALMIRALL (Encargado de Vallcarca)

Nacido en Sitges el 9 de Agosto de 1902, pasó su infancia en esta Villa, hasta que en Septiembre de 1909 se trasladó con sus padres a la barriada de Vallcarca, en cuya fábrica de cementos entró también a trabajar a los pocos años.
Bien pronto se le manifestaron sus aficiones para el oficio de albañil, al que se dedicó después de rápido aprendizaje y, salvo una corta temporada, estuvo durante toda su vida de trabajo a las órdenes de la importante Empresa que gira hoy bajo la razón social de Cementos Fradera. S. A.
Su afición a la profesión le impulsó, en sus horas libres, a ampliar sus estudios de enseñanza primaria con los de dibujo, motivando ello que muy pronto ocupara un lugar destacado en su oficio, lo que le valió para que se le nombrara encargado de la sección de obras, que cuidó de la construcción de los edificios destinados a escuelas y salas de espectáculos que, con razón, son admirados hoy en aquella industriosa Colonia. También cuidó personalmente de la construcción de la chimenea del horno de mayor capacidad que funciona hoy en la mencionada industria.
Cuando, a raíz de la proclamación de la república, las luchas sociales producían continuo malestar entre los obreros, fue de los que vieron claramente la explotación de que eran objeto por parte de los dirigentes marxistas, no siendo por tanto de extrañar que al poco tiempo lograra la fundación de la Asociación de Obreros de Vallcarca, que se independizó en absoluto de la tutela de organismos forasteros patrocinados por la U.G.T o por la C.N.T., ocupando la presidencia de la misma, en cuyo desempeño logró importantes mejoras para los trabajadores, siendo una de las principales la que, mediante muy módica cuota y gracias a las aportaciones que pudo recabar de la Empresa, lograban cobrar en caso de enfermedad, la totalidad de su jornal.
Después de las elecciones de Febrero de 1936, en las que, gracias a su decidida cooperación, se logró que en el distrito eminentemente obrero de Vallcarca, saliera triunfante la candidatura de derechas – cosa que no le perdonaron los del Frente Popular–
Tuvo que soportar las entregas continuadas de sus adversarios, hasta obligarle a dejar la presidencia de la referida asociación y a ausentarse durante unos días de Vallcarca.
Al estallar en ésta la revolución, en Julio de 1936, ocupaba el camarada Cañellas su puesto de trabajo, no pudiendo recelar que sus desvelos en beneficio de sus compañeros fueran tan pronto olvidados para convertirse en odio feroz hacia su persona, haciéndola, con D. Juan Manuel Molina, primera víctima de su salvajismo.
El día 28 de Julio, a media tarde, fueron a buscarle con el pretexto de conducirle a Sitges para declarar, regresando de nueva a su casa a las 2 de la madrugada del 29, pero a las pocas horas, arrepentidos sin duda los esbirros de haber dejado escapar su presa, fueron de nuevo a buscarle para conducirle al comité de milicias instalado en el edificio de las Reverendas Madres Mercedarias, en donde estuvo detenido hasta el anochecer en que se lo llevaron en un auto hasta las costas de Garraf, en donde fue vilmente asesinado en el paraje conocido por Pas de la mala dona, informándose sus familiares en la tarde del día siguiente, de que se encontraba su cadáver en el cementerio de esta Villa, recibiendo sepultura en un nicho de un cuñado suyo. Descanse en paz.

14 de juny de 1942 (núm. 2.635)

ANTONIO CANALS PORTA (Maestro de Vallcarca, sucedió al Rdo. D. Pedro Baixeras)

Nacido en Barcelona a los 13 de Octubre de 1888, hijo de piadosos consortes D. Antonio Canals Puigener y Dña. Teresa Porta Montané. Cursó sus estudios con brillantez en el internado de los Padres Jesuitas de Sarriá, con sus hermanos Ignacio y Fernando, éste hoy profeso en la Compañía de Jesús.
Con su hermano D. Ignacio continuó la labor industrial de la Casa Canals, en la manufactura de tejidos de algodón. Su actividad en la industria anduvo hermanada con la labor del apostolado seglar y el cultivo de las letras. Así vemos su destacada participación en las Conferencias de San Vicente de Paul y en la Congregación Mariana y San Luis Gonzaga, de Barcelona.
Casó con Dña. Josefa de Casacuberta Porta, de familia barcelonesa muy distinguida por sus virtudes. Siguiendo la costumbre de sus padres, todos los veranos venía con su familia a pasar la temporada de baños en esta Villa de sus mayores.
Enamorado de las cosas tradicionales de Sitges, en 1922 tuvo el gusto el Sr. Canals, no sólo de costear por la festividad del Corpus Christi la instalación de l’ou com balla, en la plaza Cap de la Vila, sino que, por la Fiesta Mayor, regaló seis magníficos cabezudos para acompañar los gigantes que preceden nuestras típicas danzas populares.
En 1924, su casa pairal la convirtió, adquiriendo la finca contigua, en magnífico edificio que embellece la calle de Jesús. En Julio de 1926 decidióse a trasladar su domicilio a esta Villa.
Bien pronto surgió el apóstol y sobre todo en la campaña en favor de los Ejercicios en la Cuaresma de 1931, llevada a cabo en este Arciprestazgo, que dio por resultado la creación de la Casa para Ejercicios en la finca de Solicrú, de Villanueva y Geltrú.
Miembro de Junta del Patronato de Acción Social y Secretario de la Acción Católica, dedicó largas horas a la tarea de enseñar obras escénicas a los jóvenes obreros del Patronato, en cuyo trabajo, a la par de su caridad y abnegación, reveló su cultura artística. Tradujo del francés El pont del diable y El mort a cavall, de Enrique Géon, cuyas representaciones marcaron una época del gusto artístico en aquel centro.
Sucedió al Rdo. D. Pedro Baixeras en la dirección de la Escuela de niños de la Colonia Cementos Fradera. S. A., de Vallcarca de este término municipal, en donde desarrolló una labor de educación cristiana meritoria, y en su Escuela, hasta Julio de 1936, se enseñó la Doctrina Cristiana y se rezaron las oraciones correspondientes a dios Nuestro Señor y a la Santísima Virgen.
Los elementos de nuestra Villa le eligieron Concejal y ocupó el cargo de Teniente de Alcalde, y por licencia que disfrutaba D. Salvador Olivella Carreras para reponer su salud, el Sr. Canals actuaba de Alcalde el día 19 de Julio de 1936. De temperamento apacible, caritativo y deferente con todos, pero esmeradamente con los trabajadores, restó confiado en su hogar. En los primeros días no era de sospechar el sesgo de los acontecimientos y menos todavía sus derivaciones criminales, mayormente en esta Villa. Pero la inducción al vandalismo y al crimen prosperó, siendo el Sr. Canals una de sus primeras víctimas. A las 0’30 del día 16 de Agosto de 1936, una patrulla de control local fue a buscarle con pretexto de unas declaraciones. Despidióse cariñosamente de su esposa e hijos y en la misma noche lo asesinaron. A las 6 del día 16, el cadáver del ejemplar patricio yacía atravesadas las sienes al borde de la carretera de Sitges a San Pedro de Ribas, frente al caserío de Las Torres. Fue enterrado en el cementerio de la vecina población y el día 29 de Octubre de 1939 recibió definitiva sepultura en nuestra necrópolis, en el nicho de sus abuelos maternos.

5 de juliol de 1942 (núm. 2.638)

ENRIQUE ARNAU TALLADA (Encargado de Vallcarca)

Nació en Ulldecona el 31 de diciembre de 1883. Huérfano de padre, se trasladó con su madre y hermanos a Barcelona. Empezó a trabajar de aprendiz en la Casa Butsems a los 11 años, luego Butsems y Fradera, continuando a las ordenes de D. José Fradera hasta la edad de 53 años, siendo de los primeros en contribuir a la magna obra del engrandecimiento de Cementos Fradera. S. A., de este término municipal.
Todos sus compañeros de trabajo, recordarán siempre sus grandes cualidades, de las que dio abundantes pruebas en todo momento, así como también del amable trato con que siempre distinguió a sus subordinados.
Amaneció el día 6 de Octubre de 1934, de triste recuerdo, que había de tener consecuencias tan funestas, haciendo caso omiso de las circunstancias (paro general) continuó trabajando y procurando abnegadamente, por tanto, el normal funcionamiento de la fábrica, a pesar de que antes había sido amenazado por unos fanatizados huelguistas, que fueron los que años más tarde habían de ser sus abominables verdugos.
Efectivamente, después de estallar la revolución el 19 de Julio de 1936, en la noche que precedió al 4 de Septiembre del mismo año, un individuo se presentó en su domicilio ordenando que debía personarse sin demora en local del comité de Sitges, donde él residía, para contestar a unas preguntas que debían serle formuladas, subió a un coche que le aguardaba, en el que le esperaban los esbirros inhumanos, que momentos después, debían dar fin a su vida, asesinándole vilmente.
Fue una noche terrible para su familia, y sobre todo para su esposa, a la que momentos antes la víctima había recomendado que no se impacientase, puesto que sólo debía ausentarse por pocos minutos.
En 1937, sus hijos identificaron su cadáver en el cementerio de San Pedro de Ribas y en el año 1939 sus restos mortales eran recibidos con gran solemnidad por el pueblo de Sitges, con sus autoridades y jerarquías al frente, deseosos todos de rendir postrer homenaje al que dio tantas pruebas de sus acrisoladas virtudes, dándole después cristiana sepultura en el recinto que nuestra Villa reservó para honrar a los que cayeron por Dios y por España.

2 d’agost de 1942 (núm. 2.642)

JUAN MANUEL MOLINA DE AVEÑANO GONZALEZ (Encargado de Vallcarca)

Nació en La Habana (Isla de Cuba), el día 15 de Marzo de 1884, de familia ilustre y muy cristiana. Su padre era propietario de grandes ingenios, que explotaba en compañía de su tío, el Marqués de Dávalos.
Pasó su infancia en Cuba, educándose en el Colegio de Ntra. Sra. de Belén, que Los Padres Jesuitas regentaban en La Habana, pero, a raíz de la guerra de España con los Estados Unidos, sufrió grandes pérdidas la fortuna de su familia, por haberse apoderado los yanquis de gran parte de sus propiedades, por cuyo motivo abandonaron aquel país para instalarse en Málaga, donde siguió sus estudios bajo la dirección de los Jesuitas, hasta la muerte de sus padres y después de haber terminado el bachillerato.
Cumplió el servicio Militar en África, y al terminar éste, ingresó el 17 de Junio de 1907 en la casa Fradera, a cuyo servicio estuvo durante 29 años.
En tan larguísimo tiempo de convivencia con los obreros demostró plenamente la bondad de su carácter acudiendo sin reservas donde quiera que su presencia fuera requerida, siendo una prueba de ello el oficio que la Alcaldía, desempeñada por D. Buenaventura Juliá, le mandó el 20 de Noviembre de 1918, agradeciéndole sus servicios por los trabajos prestados a los atacados de gripe en la epidemia de aquella fecha.
Muy superior en cultura a cuantos le rodeaban, no desdeñaba por ello su amistoso trato, resignándose cristianamente a vivir en un ambiente que no respondía ni a sus principios, ni a su educación, ni a las ilusiones que hubiera podido forjarse en su juventud.
Correcto en todos sus actos y de trato caballeroso y amable, guardaba para sus amigos un afecto sin hipocresías. Con todo lo expuesto, es muy natural que sintiera verdadero despego para toda idea marxista, lo cual, unido a su gran interés por la Empresa, a cuyo servicio trabajaba, hacía que en cuantos trastornos sociales se había encontrado, defendiera, con el orden, la más estricta justicia. Si a ello agregamos su significada actuación en la benemérita institución del Somatén, el haber estado afiliado a Unión Patriótica, sus afinidades con Falange, cuyo periódico Fe, recibía asiduamente, sus relaciones con elementos falangistas, como lo demuestra el habérsele encontrado, después de su muerte y en dorso de una hoja de calendario, una dirección de un centro falangista de Madrid, no extrañará a nadie que mereciera el odio de toda la pandilla de izquierdistas y revolucionarios, en forma tal que, ya cuando los tristes sucesos de Octubre, se vio obligado a ausentarse durante unos días de Vallcarca.
Vino el Glorioso Movimiento Nacional y le encontró en su sitio de trabajo. Bien pronto fijaron en él sus ojos los esbirros marxistas, pues el día 28 de Julio de 1936, a las 5 de la tarde, fueron a su casa a buscarle con pretexto de que era preciso fuera a Sitges a prestar declaración. Así lo hizo, y después de exigirle la entrega de una cantidad, le autorizaron para volver a su casa; pero no era presa que soltaran tan fácilmente, y así el día siguiente, a las 11 de la mañana, fueron de nuevo por él, llevándoselo en un auto al Comité de Milicias de Sitges, el cual, erigido en sarcástico tribunal, representó la farsa de juzgarlo, mereciendo fuera condenado a muerte por 3 votos de los 5 que formaban dicho comité, y después de unas horas de mortales angustias, se lo llevaron en un coche por la carretera hacía las costas de Garraf y en el sitio denominado Pas de la mala dona, fue cobardemente asesinado, siendo su sangre la que primero tiñó de rojo las cunetas de esta carretera que, desde aquel momento, tomó el tinte sombrío de las mayores tragedias.
Descanse el amigo querido y buen cristiano.

25 d’octubre de 1942 (núm. 2.655)

JOSÉ CASADÓ ALTADILL (Encargado de Vallcarca)

Hijo de Tortosa, nació el día 4 de Abril de 1878, siendo su padre albañil. Cuando contaba aún pocos años, se trasladaron a Amposta, donde su padre ejerció su oficio como empresario de unas importantes obras que allí realizaron, ayudándole ya en su oficio por el que cada día se mostró más aficionado. Terminado el contrato se trasladaron a Vendrell y finalmente fijaron su residencia en la barriada de Vallcarca, de este término municipal, ingresando en la fábrica de cementos aquí instalada.
Bien pronto se hizo notar su capacidad para el oficio, lo que le valió ser nombrado encargado de una sección de obras, al frente de las cuales estuvo durante toda su vida.
De carácter enérgico, le gustaba la mayor disciplina en el trabajo, pero al mismo tiempo su temperamento bondadoso le granjeó la simpatía de sus compañeros, de modo que su actuación era siempre en todas las actividades de la Colonia.
En aquellos tiempos en que, para vencer los desmanes de la demagogia, no se empleaba otra arma que el voto, se podía contar siempre con el buen amigo Casadó, quien no sólo ponía su persona y su casa a la disposición de la propaganda electoral para la candidatura de orden, sino que procuraba con sus amistades y su prestigio sumar el mayor número de votos, siendo de notar especialmente su actuación en las elecciones municipales de 1933, que permitieron barrer de las Casas Consistoriales de Sitges los elementos izquierdistas que la habían dominado.
Con estos antecedentes le encontró la imborrable fecha del 19 de Julio de 1936 y aún cuando se dio cuenta de la gravedad del momento, seguro de no haber hecho mal a nadie, se resistió a las instancias de sus familiares para que abandonara Vallcarca. No obstante, al ver el cariz que tomaban los acontecimientos y que la sangre inocente corría por doquier se resolvió trasladarse a lugar más seguro. Fue al comité en busca de un pase para el viaje, no encontrando al que cuidaba de despacharlos, pero informado uno de los dirigentes fue a buscarle para darle la promesa de que nada malo había de sucederle y por lo tanto le rogó que no se marchase, pues se consideraba su presencia necesaria para los trabajos a efectuar, paro, hipócritas refinados, el 5 de Septiembre a las 11 de la noche y en ocasión de encontrarse en el cine, le avisaron para que saliera en seguida, pues le estaban aguardando. Efectivamente, en la plaza estaba un auto dispuesto para llevarlo a Sitges “a declarar”, según ellos, pero lo cierto es que al día siguiente su cadáver formaba montón en el cementerio de Villanueva y Geltrú con los demás asesinados en aquella noche trágica. Que así quisieron vengar los cobardes su catástrofe en el desembarco de Mallorca.
Por fortuna, un conocido suyo le reconoció dando las señas de su domicilio y ante la confianza de su familia de ir por él, lo depositaron en un nicho. Así fue. Después de unas horas de mortal pesadumbre e informada de lo sucedido, alquiló el nicho en que estaba depositado, hasta que se trasladó el cadáver hasta el cementerio de esta Villa, donde reposan los restos del llorado amigo.

1 de novembre de 1942 (núm. 2.656)

PEDRO GÓMEZ MARTÍNEZ (Carpintero de Vallcarca)

Nacido en Cartagena el año 1894, formó parte de una de tantas familias que, al iniciarse los trabajos para la instalación en Vallcarca de este término municipal, de una fábrica de cementos, abandonaron sus tierras de Murcia para buscar aquí mayor bienestar, logrando su padre trabajo cuando Pedro Gómez contaba 6 años.
Por su poca edad, no pudo de momento quedar ocupado al lado de su padre, por lo que, al poco tiempo, se trasladó a Barcelona, hallando colocación en un colmado. No obstante, al tomar mayor incremento los trabajos de Vallcarca, por la ampliación del negocio de cementos, volvió al lado de su familia, siendo colocado como aprendiz de carpintero, a cuya profesión se dedicó con la mayor afición, pasando al poco tiempo a oficial y obteniendo bien pronto uno de los primeros puestos en la sección de carpintería. Casó en Vallcarca, siendo una de las familias más antiguas de esta Colonia industrial.
Intimo amigo de Antonio Cañellas Almirall y compenetrado de su manera de pensar en la cuestión social, en cuanto se iniciaron los trabajos para la formación de una Asociación de Obreros, que de una manera autónoma defendiera los intereses de los trabajadores de la fábrica de cementos, sin la tutela ni tiranía de las organizaciones marxistas, no sólo fue de los organizadores, sino que formó parte de la junta, durante el mayor período de tiempo que estuvo constituida la Asociación.
Cuando los tristes sucesos de Octubre de 1934, estuvo por completo apartado de las algaradas que se promovieron, haciendo los posibles para que no se alterara el orden en aquel importante centro de trabajo.
En los primeros días de la revolución de Julio de 1936, ante el temor de padecer el odio de los marxistas, estuvo algún tiempo escondido en las montañas de los alrededores de Vallcarca, hasta que advertido por su familia de que su vida corría peligro, mas teniendo en cuenta que habían asesinado a algunos de sus compañeros, entre ellos su mencionado amigo, logró trasladarse a Barcelona a refugiarse a casa de su hermano durante dos meses, hasta lograr colocación en la casa Ribas y Padrel, que, a la sazón, se dedicaba a la construcción de barracones para fortificaciones de Barbastro. Obligando a trasladarse allí parte del personal para proceder al montaje de los mismos, fue Pedro Gómez uno de los designados por razón a ser de los últimos ingresados en la casa.
Denunciado allí como fascista, fue detenido unos días en Siétamo y luego trasladado a Thiers, donde fue asesinado por las bandas de milicianos, creyéndose fundadamente que entre sus asesinos figuraba alguno de sus compañeros de Vallcarca. Aunque no de una manera cierta, se supone que su muerte acaeció el día 22 de Noviembre de 1936.

22 de novembre de 1942 (núm. 2.659)

JESÚS GUILLAMÓN TORNERO (Vicepresidente de la Asociación de Obreros)

Hijo de familia modesta, nació en Archena, provincia de Murcia, el año 1895 y allí pasó su infancia hasta que, con su familia, se trasladó a Francia cuando contaba tan sólo 10 años de edad, residiendo en la vecina nación hasta que, por su edad le correspondió cumplir el servicio militar, regresando entonces a España.
Le tocó en suerte servir en la vecina población de Villanueva y Geltrú y a esta circunstancia debió el que entrara en relaciones con la que, más tarde, tenía que ser su esposa, domiciliada en Vallcarca.
Con tal motivo, eran frecuentes sus viajes a esta industriosa barriada, motivando ello que, al terminar el servicio, solicitara y obtuviera trabajo en la fábrica de cementos que D. José Fradera iba desarrollando cada día con mayor impulso. Al poco tiempo contrajo matrimonio, formando así una nueva familia que vino a aumentar la ya numerosa Colonia allí establecida.
Pronto se granjeó la confianza de la Empresa por el interés demostrado en los trabajos que se le confiaban y la simpatía de sus convecinos por su carácter bondadoso y servicial, destacándose su actuación en la Junta de la Cooperativa que durante muchos años funcionó a provecho exclusivo de las familias de los trabajadores y, más tarde, como Vicepresidente de la Asociación de Obreros y Empleados, que se fundó con carácter autónomo y que tantos beneficios proporcionó a la población obrera, no sólo por las ventajas materiales obtenidas, sino por verse libre de la tiranía de las agrupaciones marxistas que, desgraciadamente, tantos días de luto proporcionaron a nuestra querida Patria.
No ignorando la antipatía que le tenían cuantos formaban en el conglomerado frente populista, no es de extrañar que a los pocos días del memorable 18 de Julio de 1936, intentara esconderse, refugiándose primero en la masía Mas Quadrell y pasando luego a Barcelona después de sortear no pocos inconvenientes.
Dificultades económicas y el deseo de relacionarse con los suyos, le decidieron a regresar a Sitges, pero fue descubierto y le obligaron a presentarse al comité de Vallcarca, formado por antiguos compañeros suyos, quienes no le reprocharon nada, antes bien, a su instancia, le facilitaron un salvoconducto para que pudiera trasladarse a su pueblo natal, dándole farisaicamente toda clase de garantías de que nada desagradable le pasaría y llegando incluso a ofrecerle un arma para su defensa, la cual, naturalmente, rehusó.
Eran los primeros días de Octubre cuando salió de Vallcarca para Archena y seguramente que a sus hipócritas protectores les faltaría tiempo para ponerse en contacto con sus secuaces de aquella población, porque, el 28 del propio mes, fue detenido y asesinado con tan refinada malicia que, para ocultar sus designios le ofrecieron un cigarrillo, que no tuvo tiempo de encender, pues, al intentarlo, le dispararon a quemarropa.
Identificado el cadáver por sus familiares, que pudieron ser informados gracias a unas cartas que llevaba, fue enterrado en el cementerio de Molina de Segura, de la provincia de Murcia.

29 de novembre de 1942 (núm. 2.660)

VICENTE GRAU GUIMERÁ (Fundador de la Cooperativa Obrera)

Fue Chiva de Morella su pueblo natal en el año 1888. Cuando contaba veinte años, informado por varios de sus paisanos de que en Vallcarca era fácil encontrar trabajo, por la importancia cada día creciente que tomaba la industria de cementos instalada hacía pocos años, decidió dejar su tierra para trasladarse allí, donde fue inmediatamente colocado de peón, pero pronto sus aptitudes le hicieron distinguir de sus compañeros, por lo que fue nombrado al poco tiempo cap de colla.
Padre de numerosa prole, su única preocupación era la familia, procurando que sus hijos recibieran la mejor instrucción posible dentro de los limitados medios con que contaba.
Era fundador de la Cooperativa que se montó en aquella Colonia de este término municipal y en diversos períodos había ejercido cargos directivos dentro de la misma, con el beneplácito de sus compañeros, demostrando su competencia en la adquisición de géneros, especialmente vinos, de los que era un buen catador.
Presidió, en reñidas elecciones, una mesa electoral, mereciendo ya entonces las burlas de los elementos izquierdistas, que veían en Vicente Grau un defensor del orden y de la justicia.
Cuando a raíz del Glorioso Movimiento Nacional, fue enseguida señalado por los dirigentes de la revolución en aquella barriada, despojándole del cargo que tenía en la fábrica Cementos Fradera. S. A., y obligándole a trabajar de peón.
Habiendo sido amenazado en diferentes ocasiones, decidió trasladarse con su familia a Barcelona, aún sorteando una serie de dificultades, que a ello se oponían, residiendo en la capital unos diez días, pero siéndole preciso unas partidas de nacimiento de alguno de sus hijos, para una liquidación con la Caja de Ahorros, se atrevió a venir a esta Villa, siendo en seguida descubierto y detenido.
Trasladado a Vallcarca fue entregado al comité, que durante 24 horas le requirió con ruegos y amenazas para que descubriera el paradero de su íntimo amigo Sebastián Martín, a quien buscaban con saña aquellos desalmados, no consiguiendo otra cosa que una constante negativa, aunque sabía que con ello se jugaba la vida.
Impacientes sus familiares por la tardanza, vino de Barcelona un hijo suyo, que, al presentarse al comité para saber informes de su padre, le dijeron que “no sufriera por él, pues bien estaba donde estaba”, dando a entender la triste suerte. Efectivamente, viendo que sus esfuerzos eran inútiles, le asesinaron en la noche del 29 de Septiembre de 1936, habiendo sido encontrado su cadáver en estas costas, junto a la carretera que conduce a la ermita de la Santísima Trinidad.

7 de febrer de 1943

JOSÉ FERRET ARNÁN (Maestro de Vallcarca)

Nació en Arbós, provincia de Tarragona, el 24 de Octubre de 1908, hijo de padres eminentemente cristianos, le inculcaron desde su primera infancia sentimientos religiosos que no abandonó en ningún momento, antes bien, toda su actuación se manifestó en defensa de los supremos ideales de Dios y de Patria, por los cuales batalló sin descanso, no sólo en las luchas electorales, sino en la prensa, siendo en este aspecto especialmente destacada su labor durante el tiempo que ejerció el cargo de director del periódico Patria, que se publicaba en la ciudad de Manresa y cuyo cargo le fue conferido en méritos a la labor realizada como interventor y apoderado del Bloque de derechas de Cataluña, sosteniendo desde sus columnas una vigorosa campaña en defensa de sus ideales y fustigando severamente la política del conglomerado izquierdista que, con el vergonzoso apoyo de las más altas autoridades de Cataluña y con toda suerte de malas artes, quería imponer su hegemonía.
En las contiendas electorales tuvo en todo momento una actuación muy notable, siendo herido en Carabanchel Alto, al defender con tesón sus ideales. En otra ocasión actuó de Presidente de mesa en San Vicente de Calders defendiendo sin arrogancia, pero con firme valentía, los derechos de sus correligionarios y afines contra las intrigas y bajas maquinaciones de la horda roja.
Sus relaciones con nuestra Villa datan de primeros de 1936, en que se hizo cargo, como maestro titular de las escuelas que, en la barriada de Vallcarca, tiene establecidas la Empresa Cementos Fradera. S. A., para provecho de los hijos de sus productores, y si bien solamente lo ejerció durante un corto periodo, evidenció plenamente sus dotes pedagógicas y su amable trato.
En esta situación se encontraba en la memorable fecha del 18 de Julio de 1936 y, sin duda, informado del alcance que había de tener el Glorioso Movimiento iniciado, se trasladó inmediatamente a su pueblo natal a reunirse con sus familiares. Mas bien pronto tuvo que abandonar el hogar paterno para trasladarse a Barcelona, desde donde pasó con un amigo suyo a Mollerusa. Allí fue detenido por el Comité de dicha población el día 28 de Agosto de 1936, pero puesto en libertad a los cuatro días y ante el justificado temor de ser nuevamente detenido, huyó enseguida a Tornabous, provincia de Lérida, donde le detuvieron de nuevo, asesinándole.
Sobre su muerte es curioso transcribir un documento notarial extendido en Lérida, el día 10 de Noviembre de 1939, por el Notario del Ilustre Colegio de Barcelona D. Luís de la Peña Gabilán, a instancias de la prometida esposa del malogrado José Ferret Arnán, Dña. Inés Ferrer Armengol y que, en su parte substancial dice así:
Cuando su novio fue detenido en Tornabous, por orden del comité rojo de Sitges, estando ella en Verdú, se trasladó inmediatamente a Mollerusa y pudo conseguir que dos individuos, delegados de guerra, llamados uno de ellos Batista y el otro Francisco Robinat Teixidó, la acompañasen a Sitges para averiguar lo ocurrido a su novio y, aunque con dificultades y resistencias por parte del comité de dicho pueblo, lograron averiguar que se le había fusilado por fascista y manifestaron que a José Ferret Arnán le habían hallado cinco camisas negras ocultas, y ante el pelotón de ejecución, se le vio rezar y, después de esto, se desabrochó la camisa mostrando el pecho y gritó ¡ viva Cristo Rey! Hace, pues, constar la compareciente que ella misma oyó decir a los individuos del comité rojo de Sitges, que su novio murió fusilado por orden de dicho comité.

JOSÉ MAIS OROBIGT (Maestro de Vallcarca)
Fue su pueblo natal Badalona, donde nació el 29 de Junio de 1910, habiéndose educado en el convento que los P. P. Misioneros tienen establecido en Barcelona, donde, junto con la cultura, formó su espíritu cristiano, que en él arraigó tan intensamente que, sin alardes, manifestaba sus creencias religiosas, de modo que al venir a residir a Sitges, por haber logrado una plaza de auxiliar de maestro en las escuelas que la empresa Cementos Fradera. S. A. tiene establecida en su Colonia obrera de Vallcarca, ya dedicó todas sus actividades, en las horas que le dejaban libres sus ocupaciones, dentro de la Federación de Jóvenes Cristianos, que tan copiosos frutos dio en esta Villa durante su intensa actuación y dentro de la cual se captó en seguida generales simpatías, no sólo por su carácter bondadoso, sino por estar siempre dispuesto a colaborar en cuanto pudiera redundar en beneficio y esplendor de la Federación, dedicándose también a la enseñanza del Catecismo en la Parroquia y a las obras de cultura y recreo en el Patronato de Acción Social.
En el orden político guardaba sus simpatías para el Tradicionalismo, formando parte de la Agrupación de Sitges. Con tales antecedentes, no es de extrañar que mereciera la ojeriza de los elementos izquierdistas y revolucionarios, de tal modo que al pasar una vez por la Casa del Pueblo, en ocasión en que se celebraba un acto de propaganda, fue cobardemente atropellado por un grupo de los asistentes al mismo, que siempre se sentían valientes delante de quien se encontraba indefenso.
No es de extrañar, por tanto, que, estallada la Revolución, considerara su vida en peligro y procurara salvarla, más que por egoísmo propio, por el convencimiento de la falta que su muerte representaría para sus ancianas madre y tías de las que era su principal ayuda. A tal fin logró enrolarse en la Cruz Roja, en Barcelona, pero reconocido por los rojos de Sitges fue trasladado a esta Villa y sometido a aquellos ridículos interrogatorios del Comité, que decretó su muerte, llevándole cobardemente cerca del cementerio, no sin antes hacer pública su confesión de fe católica, perdonando a sus asesinos, negándose a volverse de espaldas para que le fusilaran, pues dijo que los católicos no volvían nunca la espalda y entregó su alma a Dios al grito de ¡Viva Cristo Rey!.

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